Siempre tenemos algo que celebrar…

Y por eso, hay que tener guardada para la ocasión una de esas recetas mágicas que garantice el éxito, que nunca falle y cuya presentación tenga un toque de clase, como la tarta de moka. Hay millones de recetas, pero a mí la que más me gusta es la que he traído hoy al blog. Es un poco laboriosa, pero está tan, tan buena, que merece la pena perder un ratito entre “cacharros” y moldes para poder poner el broche perfecto a una comida o una cena.

Ingredientes: un tubo de galletas María, dos huevos, una tarrina de mantequilla, coñac, azúcar, 1 litro de leche, dos sobres de cuajada Royal, 1/2 tableta de chocolate Fondant de Nestlé Postres, dos sobrecitos de Nescafé soluble y 200 gr. de nata montada.

Elaboración: se trituran las galletas (algo más de la mitad del tubo) con una botella. Se echa en un bol esta galleta triturada y con un poco de mantequilla líquida y un chorrito de coñac (lo que pida de ambas cosas) se hace una pasta que se pone como fondo de un molde redondo.

Por encima, se echa una pasta blanca que haremos con 3/4 de un litro de leche y seis cucharadas de azúcar. Se pone al fuego, reservando un poquito de la leche, donde se disuelven los dos sobres de cuajada y las dos yemas de huevo. Cuando la leche con el azúcar rompan a hervir, se va echando poco a poco el contenido del vaso sin dejar de remover. Cuando hierva de nuevo, se añaden las dos claras montadas a punto de nieve y se deja que dé otro hervor. Se pasa por la batidora y se va volcando sobe la pasta de galleta a través de un colador, para que no queden grumos. Se mete en el frigorífico.

La crema de moka: se pone el chocolate troceado al baño María. Una vez deshecho, se incorporan dos cucharadas de mantequilla y el Nescafé, peviamente disuelto en un poco de leche. Cuando ya esté todo bien mezclado, se saca del fuego y se añade la nata montada. Esta crema se mete media hora en el frigorífico y después se vuelca sobre el resto de la tarta.

Metemos de nuevo en el frigorífico y decoramos un rato antes de servir. La imaginación no tiene límites: nata, unas frambuesas, fideos de colores o de chocolate…Las fotos de hoy son del fin de semana pasado. En esta ocasión me pareció bonito hacer un pequeño círculo con azúcar glass, colocando encima unos granos de café de dos tonos: más claro y más oscuro. Es algo sencillo, pero a la vez elegante y que no cambia ningún sabor.

Esta tarta está aún mejor de un día para otro, bien fría y con un licorcito para acompañar…

Ay… habrá que celebrar algo ¿no?

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2 comentarios en “Siempre tenemos algo que celebrar…

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