Hojas que vuelven a caer…

Un golpe de aire me devolvió ayer a la realidad de un otoño cada vez más presente. No puedo evitarlo: hay en mí un sentimiento contradictorio…veo que, aunque se resiste a abandonarnos, va despidiéndose lentamente el verano, con sus días largos y su intensa luz, pero pienso también en Linarejos, el pequeño pueblo en el que se alza nuestra Casa de Turismo Rural “El Mirador de las Candelas”, donde el otoño es una acuarela de miles de matices dorados y violetas. Allí se vive la berrea de los ciervos como uno de los episodios más esperados del año y los sonidos de la sierra se enriquecen con ese recital de seducción inimitable.

Y en aquel lugar perdido y abandonado por los políticos de todas las administraciones, que están dejando que este paraje se aísle de todo, rodeado de carreteras intransitables, aún quedan unos pocos habitantes emprendedores y valientes que abren sus puertas a los viajeros que no se dejan vencer por las dificultades. Ellos saben, como lo sé yo y todos los que un día decidimos construir “El Mirador de las Candelas”, que en pocos rincones son posibles noches tan brillantes…

Una casa de pueblo: piedra, madera, pizarra, cortinas de lino, lavandas… es el escenario perfecto para hacer un postre casero. Una apuesta segura es el flan, y puedo afirmar que no he comido ninguno como el de la abuela Elena de Linarejos. Lástima que ya no esté, y no podamos elaborar aquella genuina receta, aunque el recuerdo de esta entrañable mujer permanece vivo entre los castaños centenarios que rodean su casa. No obstante, sí podemos hacer un flan con algún añadido especial, como el de café, que a mí no me sale mal, a juzgar por lo que dicen los que dan buena cuenta de él. Vamos a hacerlo:

Ingredientes: 4 huevos, 1/2 l.de leche, 4 cucharadas de azúcar y 3 cucharadas de Nescafé, o café soluble.

Preparación: Caramelizamos un molde , apartamos un poquito de leche y la calentamos mínimamente para deshacer el Nescafé. Batimos los huevos con el azúcar, añadimos la leche y la mezcla de leche y café. Removemos para que se mezclen bien los ingredientes y volcamos en el molde.
Lo metemos en el horno al baño María durante 35-40 minutos a 170º. Dejamos enfriar y desmoldamos. 

La verdad es que esta receta admite más o menos café, en función de nuestros gustos; yo puse el doble de todos los ingredientes para la cantidad de café soluble de la receta, porque únicamente quería un ‘toque’ cafetero en esta ocasión, pero empleando rigurosamente las medidas propuestas, el flan adquiere un color mucho más oscuro y un sabor igualmente más intenso.

Disfrutad de este postre y de este veranillo ‘de propina’ en el que aún estamos inmersos, antes de que llegue el frío, que luego el invierno es muy largo…

 

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