“Decíamos ayer…”

No me ha quedado más remedio que inspirarme en la célebre frase de Fray Luis para retomar mi blog. Hasta ahora, nunca había espaciado mis entradas más de quince días, pero en esta ocasión me he visto un poco desbordada por la actividad: trabajo, exámenes…en fin, ya sé que no es excusa, pero al menos sí la verdad, de modo que he aceptado la sugerencia de mi compañero de trabajo Fernando Rojas, y me he tirado al ruedo con esa frase que tan bien resiste el paso de los siglos, para dar continuidad a Mejor Dulce.

La fotografía que encabeza la entrada es, precisamente, de Fernando. Hacía tiempo que le había pedido alguna de sus recetas o de sus creaciones, porque es un cocinillas declarado (más de salado que de dulce, vamos a ser claros) y me apetece dedicar de vez en cuando un post a los dulces elaborados por otras personas cercanas a mí.  Las de hoy son suyas o, mejor dicho, de su familia, porque el cierre lo voy a hacer con un Tiramisú servido en copa, en este caso vasito, del que es autor su hermano.

Las magdalenas las hemos hecho ya otras veces, pero estas tienen un aspecto muy castellano, con esos piñones de Pedrajas que me encantan. La receta no es nada complicada y seguro que va a alegrar, y a decorar, un desayuno o una merienda con invitados:

Para 12 bichos (palabras textuales de Fernando):
Ingredientes:
– 125gr de azúcar.
– 250gr de harina.
– 100ml de leche.
– 125gr de mantequilla
– 4 huevos
– Cáscara de 1/2 limón rallada
– Mermelada de naranja y flor de saúco (dulce)
– 75 gr de Piñones (de Pedrajas, por supuesto)
– Un sobre de levadura química
– Moldes para magdalenas (las de la foto son de Ikea)

Elaboración: mezclamos todo a mano con el batidor de varillas en un bol con la mantequilla derretida añadiendo al final la ralladura, tres o cuatro cucharadas de mermelada y la mitad de los piñones. Cuando la masa sea una pasta homogénea, rellenamos los moldes hasta un poco más de la mitad y decoramos con el resto de los piñones.
Fernando aclara que él utiliza, además del molde de papel, la bandeja de horno para magdalenas de Ikea, que previene “desbordamientos” en el caso de que la masa suba demasiado. Y, ciertamente, tienen una pinta estupenda…

Pero, además, Fernando nos sugiere un postre ideal para quedar bien. Yo pienso hacerlo en breve porque me parece muy sugerente. Se trata de un Tiramisú, como el que hemos hecho en una ocasión anterior, pero elaborado en vasos o copas individuales.

¡Cuántas veces hemos hablado de lo importante que es una buena presentación! En el fondo, la repostería es eso: estética para la mirada y placer para el paladar. Las recetas son importantes y ciertamente muy valiosas, porque contienen las experiencias acumuladas de muchas personas, cada una de las cuales ha tratado de aportar lo mejor de sí mismas, pero la carta de presentación de un postre es su imagen, y todos los que con mayor o menor fortuna, con mejor o peor preparación y de modo más o menos sofisticado nos sentimos reposteros, disfrutamos ese momento final de la decoración soñando con la sonrisa o el gesto de aprobación de los demás. Y eso es ¡tan gratificante! Sin duda, lo mejor…

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