Bocados de primavera

La Semana Santa se anuncia cuando escaparates y cocinas  se llenan de bandejas con hojuelas y torrijas y asoman las flores tempranas del almendro. Pero hay un aroma y un sonido especiales que solo son posibles en Valencia: la sinfonía de una mascletá y el olor de la pólvora. Y mientras esa explosión de primavera te seduce irremediablemente, la ciudad se llena de color y añade uno más a los dulces propios del momento: los buñuelos de calabaza.

Me encantaría viajar a Valencia estos días, donde se encuentra una parte de nuestra familia  y donde he vivido la pasión fallera desde el corazón de un casal. El clima privilegiado de esa ciudad te permite cenar una paella en la calle en pleno mes de marzo. Y la emoción de tantas niñas vestidas de valencianas, durante la ofrenda a la Virgen de los Desamparados, es difícil de explicar si no se vive allí, entre el mar y los naranjos, envueltos en fragancias de pólvora y azahar.

Me confieso una enamorada de esta fiesta que culmina en las azoteas contemplando aquel fuego que parece llevarse todas nuestras preocupaciones y angustias, al finalizar el día de San José. Por ello, aunque no puedo acudir allí este año, he hecho por primera vez buñuelos de calabaza. Es mi particular homenaje a los valencianos y muy especialmente a los más carcanos a mí, por tantos buenos momentos, por el cariño recibido y por el que espero seguir recibiendo y poder ofrecer.

Bueno, no puedo decir que haya hecho una obra de arte precisamente, porque sin buñolera el acabado no es el mismo. Hubiera deseado que las bolitas fueran de concurso, pero una cuchara como todo utensilio para ir depositando la masa en el aceite no da más de sí…

Ingredientes para unos 40-50 buñuelos: 500 gr. de calabaza, 500 gr. de harina (normal), 50 gr. de levadura fresca de panadería, 1/2 l. de agua templada, aceite de girasol para freír los buñuelos y azúcar para espolvorear.

Elaboración: cocemos la calabaza ( sin piel ni pepitas) y hacemos con ella un puré.

En un bol, añadimos el agua templada y disolvemos en ella la levadura fresca. Después añadimos el puré de calabaza y mezclamos bien. A continuación, vamos echando la harina poco a poco y sin dejar de remover, hasta obtener una masa parecida a una crema espesa. Tapamos el bol con un paño y dejamos reposar la masa unos tres cuartos de hora, hasta que la masa suba y doble su tamaño. Una vez haya fermentado, calentaremos el aceite en una sartén e iremos echando cucharadas de masa. Cuando se hayan dorado por ambos lados, pondremos los buñuelos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite y los espolvoreamos con azúcar.

A la hora del café están…humm, buenísimos y ¡Visca Valencia!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s