La ruta de las estrellas

Nunca había estado en Santiago un 25 de julio, durante su fiesta grande, y tengo que decir que cuando lo hice, hace ahora dos años, sentí como nunca el pinchazo de la energía, de la magia que encierra este camino milenario, la calle mayor de Europa, que atrapa a tantos peregrinos y nos conduce al lugar donde, descansen o no los restos de Santiago el Mayor, nos indica la ruta de las estrellas.

Es un paisaje de mochilas, pies doloridos y caras rotas por la emoción. Sudor y lágrimas. Fe. Promesas. Pasión. Me inspira tantas cosas, que no puedo reflejarlas solo con palabras. Hace dos años, en ese viaje a Santiago invitada por mi amiga Luisa Fernanda, también periodista, instalada en la capital gallega desde hace ya un tiempo, compartí con miles de personas una cena improvisada en el suelo de la Plaza del Obradoiro, durante la víspera del día del Apóstol, mientras esperábamos el espectáculo de luz que se proyecta sobre la fachada de la catedral. Me pareció imponente el momento, como si algo sobrenatural iluminara aquellas piedras que todos contemplábamos extasiados. Santiago es….Santiago, y el camino es el camino.

Tengo esa tarea pendiente. He hecho algunos tramos: el primero del camino francés, desde Roncesvalles, y varios de los que transcurren por Castilla y León, pero imagino que nada comparado con la experiencia de compartir noche en un albergue con otros peregrinos, o ver amanecer en ruta. Por eso, antes de que finalice el mes de julio, he querido hacer un homenaje al camino con una Tarta de Santiago.

Hay muchísimas recetas en Internet, y con muy buena pinta por cierto, pero yo esta vez he ido a lo seguro con un preparado que he encontrado en una tienda ecológica de Valladolid, llamada Écolo.

Me encantan estas tiendas donde todo es natural y se venden, además, artículos tan diversos y en ocasiones tan prácticos como este dulce, que se presenta como una tarta de almendra de producción ecológica, o como reza en un lateral de la caja: “La tarta de Santi el peregrino”

Este preparado, que no tiene gluten, lo firma la empresa Porto-Muiños y lo único que hay que hacer es batir cuatro huevos e ir añadiendo poco a poco el contenido de uno de los sobres del interior, hasta que esté todo bien mezclado. Luego se mete en el horno y en aproximadamente media hora, la tarta está hecha. En el paquete viene también una cruz de Santiago de cartón, para que la decoración sea la tradicional.

El preparado contiene todos los ingredientes de una tarta de Santiago “de toda la vida”, aunque con una novedad: el color algo verdoso del azúcar glass de espolvorear, proporcionado por el alga kombu de azúcar. Por chocante que resulte, el sabor dulce está garantizado, aunque yo reconozco que el color no me acababa de convencer, y eché por encima un poco de azúcar glass normal; tal vez por eso se aprecie en la foto que la cobertura no es muy lisita…

El preparado se puede conseguir en supermercados ecológicos y tiendas gourmet. También es posible adquirirlo on line.

Julio… el mes del apóstol Santiago, de mi cumpleaños, de mis recuerdos veraniegos más intensos… El sol está tan, tan alto, los días son aún largos y el olor a lluvia de las tardes de tormenta lo hace todo extrañamente especial…

Me despido hoy con uno de esos momentos irrepetibles: un atardecer de julio, tras una etapa del camino, en el albergue de San Antón, en Castrojeriz (Burgos) con el gran Julián Campo. Querido amigo, allí donde estés…cuídanos.

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