Tiempo de regalos, de niños, de luces

Navidad NancyEl aroma que aparece grabado en mi memoria como característico del invierno y, en parte también de la Navidad, es el de las manzanas asadas. Recuerdo cómo salía del horno ese olor inconfundible del caramelo fundiéndose sobre la fruta y se expandía por toda la casa, mientras nosotras jugábamos con nuestras nancys en el pequeño cuarto de estar. Mi padre traía un ‘pimpollo’, el nombre con el que se conocía a los pinos más pequeñitos, que luego todos en comandita, para no faltar a la tradición, decorábamos con bolas de colores y espumillón.

Me siento una privilegiada por haber vivido tan intensamente las fiestas navideñas en nuestra familia, porque ese clima especial y único ha permanecido junto a las cuatro hermanas hasta hoy, en que conservamos nuestra noche de disfraces al entrar en el nuevo año, y nuestro Festival de Nochebuena, aunque ya no lo grabemos -presentado por mi padre- en aquel magnetófono Philips tan vintage, que todo el mundo llamaba “magnetofón”… Y seguimos cerrando con un gran lazo la puerta del salón la noche del 5 al 6 de enero, para que el nudo solo pueda deshacerse al día siguiente, cuando todos juntos descubramos qué nos han dejado los Reyes Magos…

Ahora llega el tiempo de los regalos y, francamente, no hay nada comparable a la sonrisa que se pinta en los labios de quien recibe algo elaborado por nosotros mismos, a pesar de los defectos y las imperfecciones, como estas galletas de naranja para mis amigas y compañeras de Pilates:

Galletitas Pilates

Tampoco es mala idea aprender a hacer dulces navideños. No nos vamos a engañar…al final no salen tan baratos, pero lo que sí podemos asegurar es que estaremos tomando productos más sanos y llenando nuestra casa de aromas envolventes y acogedores, como el de las manzanas y el caramelo.

Os propongo, por ejemplo, unos polvorones caseros. Hoy no voy a ocupar más espacio ofreciendo la receta, porque mi intención esta vez era otra, pero lo dejamos para una próxima ocasión. Yo los hice por primera vez hace unos días, para mis compis universitarios. El sabor es tan auténtico, tan especial, que merece la pena el esfuerzo. ¡Y quedan tan aparentes envueltos en papel de seda y en sus bolsitas!
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La gente se deprime mucho en Navidad, lo sé. Es una época de nostalgia y añoranza de esos seres queridos que ya no están con nosotros. Pero yo nunca lo he sentido así. Para mí, la Navidad es mi padre, donde quiera que esté, pero siempre presente en cada detalle, cada preparativo, cada brindis. Él y el villancico que tanto le emocionaba y que nunca podía terminar de cantar, quebrado por la emoción y los recuerdos. Era el villancico favorito del abuelo José, al que nunca conocimos, pero que tanto idealizamos… El villancico con el que me despido, aunque en la garganta de mi padre sonaba mucho menos flamenco y bastante más leonés: “Madre, a la puerta hay un niño”Navidades años 70

¡¡¡Feliz Navidad!!!

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2 comentarios en “Tiempo de regalos, de niños, de luces

  1. Pues efectivamente me ha encantado…Mi Nancy (que todavia conservo) y yo te deseamos lo mejor de lo mejor…Ya sabes que la cercania es importante , pero tambien lo es saber que estes donde estes siempre tienes corazones que se acuerdan de ti y los tuyos. Un abrazo INMENSO.

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