Sonrisa de galleta

SONY DSCEsta mañana me he despertado con unas ganas inmensas de escupir palabras. Y digo ‘escupir’ porque el verbo ‘escribir’ es demasiado grande y mágico para expresar lo que yo sentía: dolor por esas pequeñas traiciones de amigos que, al final, no eran tan amigos, impotencia por todas las cosas que han cambiado en muy poco tiempo y ya no nos permiten ayudar a quienes antes ayudábamos, pequeñas soledades cada vez más frecuentes, que insisten en arrastrarme hacia la melancolía…

Pero una caricia del sol en mi piel mientras caminaba hacia el trabajo me ha devuelto la paz. Leo que el optimismo es una gran mentira intencionada y me siento huérfana, porque aun cuando sé que esa afirmación es muy cierta, necesito hilos de esperanza con los que tejer los futuros que me importan, y que no son solo el mío. Puede que las frases cursis de láminas y pulseras, de etiquetas y agendas lleguen a saturarnos, pero son las que nos conectan con los sueños, y sin ellos la vida sería insoportable.

Creo que nuestra fortaleza está en la capacidad de resurgir de las cenizas con cada salida del sol, y al mismo tiempo vitaminarnos intelectualmente para recuperar el inconformismo que abandonamos en algún pliegue de una tarde, de cualquier mes de cualquier año. Ahora resulta que todo nos da igual, por más derechos que se conculquen, necesidades que se desatiendan, o injusticias que se cometan. Hemos entrado en una especie de espesa borrachera, que nos deja sin reflejos y nos ha convertido en los seres más insolidarios de la historia: “Ande yo caliente…”

Yo no creo en un mundo así. Pienso que la realidad se puede cambiar y que depende de nosotros. Y que todas las transformaciones exigen un ánimo alto y una ilusión un tanto…infantil: “Si puedes soñarlo, puedes hacerlo”.

He leído hace un ratito que intentar transformar el entorno o convivir con él sin traicionarnos nos marca el camino del bienestar, al igual que resistir a las tentaciones y cantos de sirena que van en contra de nuestra ética personal. También que en ello consiste la libertad, otro de los pocos principios universales que caracterizan a la felicidad.

Pues eso. Así que, recuperada la paz, he pensado en…galletas. Sí, galletas sonrientes, sencillas y simples, llenas de energía, como las que preparé para el cumpleaños de mi hija María. Ese día, como ella me dijo, “se me fue la cabeza” y monté en el jardín mi primera mesa dulce:MESA DULCE 2

Creía que era la mayor patosa del mundo para las manualidades, y seguramente lo soy, pero cuando se sueña un escenario hermoso para alguien, al final surge de no sé dónde la disposición, las ideas, el tiempo…todo.

¡Qué forma de disfrutar haciendo pompones de papel de seda, horneando el pastel, los cupcakes, las galletas…escribiendo en las pizarras, llenando de chuches los tarros, recortando blondas, haciendo los banderines…SONY DSC

Mi entrada del blog está dedicada esta vez a todas las cosas que no sabíamos que podíamos hacer y, sin embargo, hacemos. Del mismo modo que hay una primera vez para hornear un bizcocho, montar nata o hacer un merengue, la hay para convertir papeles, cartulinas y cintas en una auténtica fiesta. Solo es necesario poner en marcha la imaginación y dejarse ayudar, eso también, por algunos establecimientos y varias páginas de Internet, donde comprar material como el de las fotografías. Os recomiendo: Delipapel, de donde saqué los letreros de madera y las botellitas de refresco; IKea, en cuya nueva sección de papelería encontré las cintas y todo el material para fabricar los pompones; la tienda Amber, de Valladolid, donde pude localizar washitape, tela adhesiva, pegatinas y pliegos recortables de scrap para mis banderines; y blogs como Cosas molonas, Paperblog, y El tarro de ideas, para inspirarme y hacer una decoración bonita.

Ahora que el otoño se abre camino, y las fiestas en el jardín se quedan esperando a la primavera, me apetece esa imagen sonriente de las galletas, tan despreocupada como las últimas escapadas a Palma de MallorcaBarco chicas 1

San SebastiánBiarritz

Las vacaciones en LinarejosLinarejos 2013

El viaje a Asturias, muy bien acompañados…Asturias 2013

En fin, cuántas cosas buenas…Imposible quejarse; empieza el otoño, sí, ¡¡que sea bienvenido!!

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4 comentarios en “Sonrisa de galleta

  1. Emocionan tus palabras, Ana, casi tanto como la certeza de que sigue exisitiendo en este mundo (ensuciado, sombrío demasiadas veces) la lucidez, las personas generosas, la autenticidad de algún modo. Gracias por decir y compartir. Vuestra mesa, ¡preciosa!

  2. como me gusta como escribes, y como muestras una parte de tus sentimientos, a mi tb me gustaría poder seguir ayudando sin encontrarme con tantas personas q van en mi contra, seguiremos soñando,gracias por tus palabras, siempre aprendo algo de ti!

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