Pisaré las calles nuevamente

Poemas InmortalesAl poner el pie en Santiago de Chile, es imposible no estremecerse recordando los versos de Pablo Milanés, no conmoverse, no dejarse abrazar por la melodía de esa canción bellísima que nos habla de deseos, de esperanzas. Dice uno de sus fragmentos que “retornarán los libros, las canciones que quemaron las manos asesinas”; por eso, al encontrar en un puesto callejero de Valparaíso uno de esos libros salvados de la hoguera, en la que la dictadura de Pinochet quiso ahogar todo rastro de cultura y pensamiento, me sentí como si hubiera encontrado una perla, una pequeña joya amarillenta con los poemas inmortales de Neruda

He llegado a España llena de oxígeno: oxígeno del Pacífico, oxígeno del literario Santiago, oxígeno de La Patagonia. A veces, resulta necesario viajar miles de kilómetros para relativizar muchas cosas; pero en la mayoría de las ocasiones, bastaría con una cena, un café, una excursión con gente maravillosa. Y eso es lo que yo me he traído de Chile: personas como Pepe y Vero, que no necesitan maletas porque en cualquier lugar del mundo tendrían amigos dispuestos a abrirles todas las puertas, incluidas las del alma. O Manolo, el duende andaluz y la ternura de un niño en un cuerpo de gigante. ¿Cómo he podido vivir tantos años sin conocerlos?F1-00074A

En los días previos, me parecían francamente raras estas vacaciones otoñales que me hacían volar de pronto hacia una primavera incipiente. Hoy, con mis Poemas inmortales sobre la mesa, tres ovillos de lana de alpaca en un cesto y todas las fotos aún sin ordenar, pienso que ha merecido la pena atravesar el océano y llegar al lugar donde se encuentran Atlántico y Pacífico, a ese estrecho de Magallanes imponente, que inunda la pupila, para que te roben el corazón alicantinos, uruguayos, italianos, japoneses, andaluces… He recordado de pronto el sabor de esos alfajores rellenos de dulce de leche, al que los chilenos llaman ‘manjar’. ¡Qué apetecibles ahora, en un descanso del trabajo, en la sobremesa del sábado, o en el desayuno tardío del domingo!

He encontrado una fórmula sencilla para hacerlos en el recetario de Thermomix, aunque yo opté por la receta infalible de mis galletas de naranja, variando un poco los ingredientes y sustituyendo los 100 gr de ralladura de naranja por almendras molidas. Bañé las mitades de galleta, más bien pasta, con ganache de chocolate, aunque dejé unas cuantas sin ‘chocolatear’ para embadurnarlas de coco rallado. Por supuesto, utilicé para el relleno dulce de leche (o ‘manjar’), pero también parte de la ganache de chocolate. Y aquí están, dentro ya de sus bolsitas:

ALFAJORES 1

Qué buena idea para un regalito sorpresa, de esos que nos endulzan el día, como los últimos cupcakes que hice para mis sobrinos, una semana antes de volar a Chile:Cupcakes mariposa 2

O este Layer Cake de chocolate y nata, a mi regreso:Layer cake nata y chocolate

Cierro los ojos y vuelvo a la Plaza de Armas de Valparaíso, donde arde sin descanso una llama que recuerda a los ausentes. Volveremos. Y pisaremos las calles nuevamente.

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