Como esperando abril

imageAsí me siento. Abrigada hasta el cuello, asomada al patio solitario, gris y desangelado que dormita, mucho más allá de mi ventana, mientras Valladolid resiste el embate de la nieve, que sí cubre con su manto blanco buena parte de Castilla y León,  soñando con pétalos y soles.

Qué crudo y largo parece el invierno en esta tierra nuestra…Salimos encogidos a la calle, caminando deprisa, en medio de un paisaje de abrigos y paraguas, tratando de llegar pronto a los sitios, saludando con la cabeza para no detenernos…Los escaparates, como este tan bonito de la Pastelería Belaria, se han llenado de saldos mezclados con disfraces que anuncian carnavales, dejando atrás ya hace un mes la Navidad, mi añorada Navidad que una vez más despedimos, disfrazados y sonrientes, recibiendo el año nuevo, emulando esta vez a los ‘Clásicos británicos’: caballeros y damas en Ascot, Sherlock Holmes, Freddie Mercury, la Reina Isabel…y yo ahí en medio, vestida de mi admirada Jane Austen:Nochevieja

Trato de buscar alicientes y mi mente se llena de dulces. Qué apetecibles las tardes en casa horneando bizcochos y decorando galletas y pasteles. Cierro los ojos y pienso en la cocina de mi madre, el mejor lugar de encuentros que he conocido, siempre llena de niños de todas las edades y tamaños, que celebran con entusiasmo cada creación con la etiqueta de Mejor Dulce.

Para ellos han sido mis primeros cupcakes de Oreo:

Cupcakes de oreo

Mi primera buttercream de merengue suizo:

Cupcake de merengue suizo

Y mis primeros mini macarons:

minimacarons

Pero las últimas creaciones estrella han sido los cake pops de chocolate blanco:

Cake Pops chocolate blanco

Y, sobre todo, los cupcakes con los personajes de Barrio Sésamo, Elmo:

elmo

Y el favorito de la mayoría de los niños, el Monstruo de las Galletas, aquí todavía secándose en la rejilla:

Monstruo galletas 1

Y esta última, precisamente, fue la receta que eligió y siguió Diego, el hijo de mi compañera María Eugenia, para elaborar los doce pastelitos que presentó al concurso de su colegio y que lucían así de bien:DESAYUNO SOLIDARIOIU4.jpg

Miro las fotos y pienso en la cantidad de sonrisas que me regalan estos dulces, y en todas las satisfacciones que proporcionan a otras personas que seguramente nunca habían imaginado que podrían hacer tantas y tantas cosas, solo con un poco de paciencia y unos cuantos ingredientes más. Por eso, por la ilusión de Diego, por la sorpresa pintada en las caras de los niños de mi familia, y por las tardes de frío empleadas en convertir la cocina en un universo mágico, se hace más llevadero este invierno… a la espera de abril.

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