El monte de las cometas

Somos infinitos sinMi amiga Ana Hernando, brillante cerebro tras un rostro de ángel, está empeñada en llamar así al Cerro de las Contiendas de Valladolid y tengo que reconocer que es mucho más bonito el nombre que ella ha elegido; pero si tengo que imaginar un lugar lleno de coloridas cometas, donde el viento las haga protagonistas de bailes imposibles, ese es Peña Redonda, elegante y altiva entre las siluetas ondulantes de la Sierra de la Culebra.

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He hablado muchas veces de Linarejos de la Carballeda y de nuestra casa de turismo rural El Mirador de las Candelas, pero nunca me parecen suficientes. Ese es de verdad el lugar de mi recreo, donde se para el tiempo y todos los aromas campestres y recuerdos infantiles se funden en el aire, como si se tratara de una auténtica conspiración entre el cielo y la tierra. Puede parecer demasiado simple, pero la reunión familiar anual en esta casa de piedra, pizarra y madera nos llena de oxígeno para todo el año, en especial a nuestros hijos, que han ido creciendo y creando un vínculo irrompible entre las paredes de la buhardilla. Miles de imágenes, canciones y secretos han hecho especial su infancia y adolescencia y se han adherido a su piel. Qué privilegio poder tener un lugar al que acudir siempre sin que nos hagan preguntas ni reproches, solo para buscar refugio y, aún mejor, para encontrarlo.

Castilla y León está llena de pequeñas poblaciones como esta, donde es posible ver ciervos desde la ventana de nuestra habitación, corzos despistados en la huerta, o los jardines ‘arados’ por los jabalíes, y administraciones que se olvidan con mucha frecuencia de las verdaderas necesidades de estos ciudadanos y de su derecho a una auténtica igualdad de oportunidades, mientras por otro lado se llenan la boca promocionando lo rural aunque solo se acuerden de nosotros cuando hay elecciones, para olvidarnos a continuación, como ocurre con el impracticable trayecto que une nuestro pueblo con Robledo y Puebla de Sanabria:

Carretera Robledo-Linarejos 1

Algo a lo que tampoco son ajenas las compañías telefónicas , que han borrado de sus mapas este paraíso rural y turístico, condenándolo al aislamiento y convirtiéndolo en un agujero negro para la cobertura de móviles, lo que hace que tengamos que montar la ‘oficina itinerante’ a varios kilómetros de casa, bajo un frondoso castaño…

oficina móvil

Sin embargo, allí volvemos cada año para cargarnos de energía en lugares como la playa de Cional:

Playa de Cional

Para buscar puestas de sol

Jardín trasero Linarejos

Para hornear cada mañana desayunos artesanos como unos sofisticados cronuts, el dulce de moda aunque no estemos en Nueva York y con una receta casi de “cocina para impostores”, pero bien resultona:

CRONUTS

 

Como las galletas con M&M, una versión personal de las cookies de Amanda Laporte pero cambiando los chips de chocolate por unos M&M sobre la masa, justo antes de hornear:

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Y para regresar a la buhardilla, como si se tratase de una enorme crisálida de la que  salir con vuelo de mariposa.

Estos días he recordado mucho Hook pues, como dice mi hija María, siempre será nuestra referencia principal de Robbin Williams. Por eso sé que nuestro “monte de las cometas” es como un Nuncajamás al que regresar cuando estemos necesitados de noches estrelladas, de aullido de lobos, de miel del color del chocolate, de lecturas a la sombra de un castaño.

Qué suerte haberlo encontrado, y qué gran privilegio poderlo compartir!

Somos infinitos con

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