El bosque de Pingus

Bosque en otoño

 

Cada vez que volvemos al bosque frondoso y lleno de colores de Santa Cruz de los Cuérragos, sabemos que Pingus y sus diminutos amigos siguen nuestros pasos y se detienen cuando nosotros lo hacemos para no ser descubiertos. Los niños han jugado desde pequeños a correr y pararse bruscamente para intentar sorprenderlos, pero siempre son más listos y veloces que nosotros y consiguen mantenerse a salvo de nuestra mirada. No importa, sabemos que están ahí y nuestra casa se ha llenado de mensajes y rincones dedicados a los seres fascinantes del bosque.

En estas fechas otoñales, en plena berrea de los ciervos -tan imponentes en nuestra Sierra de la Culebra- aún podemos disfrutar de días cálidos y soleados, cada vez menos, que nos recuerdan que el buen tiempo va escapándose muy a pesar nuestro.

En nuestra retina se suceden muchos momentos dulces, como las vacaciones …P1000219

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Y todavía puedo ver el jardín lleno de guirnaldas y banderines para el cumpleaños de María que, como ya contaba en mi entrada “Plácidas veladas”, señala un final de temporada y el inicio de otra, como un reloj que marca el retorno impenitente de las estaciones….

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Hermoso día de galletas, de mi infalible receta multiusos , a la que solo hay que cambiar la piel de naranja por almendras molidas:

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Cupcakes de falso helado , de Alma Obregón, estos con el interior de chocolate y una buttercream de crema de cacahuete :

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Flores de tela y papel, cucuruchos, cajas, botellas y pajitas así de shabby:

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Chuches y sonrisas …

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Contemplo una y otra vez estas fotos y me parece ver la transición entre los tonos pastel del verano y los avellana y chocolate del otoño. Se cuelan en mi cocina esos destellos dorados que iluminan caprichosamente los árboles, en forma de trenza de brioche  recién horneada, como anticipo de un desayuno dulce al amanecer, antes de acudir a nuestro trabajo de cada día…

Trensa de brioche 1

Trenza de brioche 2

El aroma del brioche inunda mi cocina, me siento bien y pienso en ese bosque repleto de zarzamoras, castañas y duendes, cuyos pequeños pasitos se adivinan en los chasquidos de las hojas secas. Sí, la magia existe. Qué suerte tenerla tan cerca!

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