FAROLILLOS

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El blog me ha recordado hoy que han pasado ¡cuatro meses! desde mi última entrada. Durante todo este tiempo, han venido a mi mente miles de motivos de inspiración y no han dejado de salir dulces de mi cocina, pero no he encontrado las palabras, esas que otras veces llegan sin esfuerzo, para escribir sobre acontecimientos que han disparado hasta el infinito mis emociones, tal vez demasiado intensos.

Ninguna ausencia es fácil, bien lo sabemos, pero algunas parecen arrancar de golpe parte de nuestra historia, como si un huracán hiciera volar de pronto centenares de vivencias guardadas en la memoria. En estos meses, uno de esos golpes de la vida se llevó los mejores recuerdos de mi adolescencia, las muchas imágenes acurrucadas en los rincones del alma, que uno sabe que están ahí, aunque siempre parezcan dormidos. Sí, en estos meses se fue para siempre ese amigo especial que conocí en Valencia de don Juan cuando solo teníamos 13 años y se abría una etapa nueva en nuestras vidas, las de mi prima Raquel y yo, siempre juntas descubriendo el mundo, el amor, el desengaño, la risa y el llanto. Realmente, nos quedaba mucho y muy grande por compartir: la muerte de su padre, mi añorado tío Jesús, y otras muchas después, entre ellas la del mío, a quien no olvido ni un solo día de mi vida.

Pero entonces éramos felices y reíamos hasta el amanecer en aquella cama ruidosa que arrastrábamos hasta el balcón para ver la salida de Las Pérgolas, a ver si aparecía en la noche el chico de nuestros sueños y nos miraba de reojo, sintiendo de algún modo nuestra presencia. Solo existían farolillos de colores, luces de verano, música de verbena y sueños, durante toda la noche…

Por eso, cuando desperté una mañana de estos meses y vi el mensaje inquietante que me decía que Adolfo se había ido, demasiado joven, demasiado injustamente, sin avisar…no entendí nada. Y aún hoy sigo sin entenderlo. Hace unos años, me reencontré con él en un viaje de trabajo a México. Después de tanto tiempo, y con nuestras vidas ya encaminadas, fue bonito y único sentir que en nuestro recuerdo permanecían muy vivos aquellos adolescentes que fumaban sus primeros cigarros en la sala de juegos cercana al instituto, que se buscaban en las Fiestas del Cristo en medio de las atracciones de feria, otra vez bajo los farolillos, y se creían invencibles ante el tiempo y las dificultades, aunque no eran más que unos niños aprendiendo a convertirse en mayores.

Sé, Adolfo, que te han despedido a lo grande en nuestro pueblo. Ya sabes cómo se las gastan en Valencia de don Juan, aunque a las personas queridas nunca se las despide del todo y esa sensación de sentirlas muy cerca es tan reconfortante que, sin duda, la experimentamos porque realmente lo están.

He pensado mucho en todo esto a lo largo de nuestras etapas del camino por La Rioja al final de la primavera. Cumbres aún nevadas, miles de flores amarillas y esos hermosos viñedos a nuestro alrededor…

Camino de Santiago de La Rioja 1

Camino de Santiago de La Rioja 2

Caminar hacia el horizonte es también abandonarse a lo que esté por llegar, sin miedo y sin sombras, llenos de esperanza y desprendiéndonos de todo lo que nos pesa. Así me he sentido yo, y así sabía que se sentían los que caminaban conmigo…

Camino de Santiago de la Rioja 3

Realmente, es difícil imaginar un dulce que alumbre estos pensamientos. Pero tantas horas de ruta junto a Carmela me han recordado la Bica, de aspecto sencillo y un interior deliciosamente inesperado. Preparé una nada más volver de La Rioja, con todos los sentimientos a flor de piel, los ojos enrojecidos y el alma cansada. Y lo hice con la receta que me envió la propia Carmela, con versión para Thermomix, que describo a continuación para todo el que quiera preparar un postre, o un desayuno, sencillamente inigualable:

Ingredientes:
4 huevos
200gr de mantequilla
400gr de azúcar
200gr de nata líquida
400gr de harina
1 sobre de levadura

Elaboración:
1.- Precalienta el horno a 160ºC con calor arriba y abajo.
2.- Pon la mariposa en el vaso e incorpora los huevos, el azúcar y la mantequilla a temperatura ambiente. Programa 3 minutos en velocidad 3.
3.- Añade la nata y mezcla 2 minutos en velocidad 3.
4.- Retira la mariposa y añade la harina y la levadura y mezcla 10 segundos en velocidad 6. Termina de envolver con la espátula.
5.- Prepara un molde para horno rectangular con papel vegetal un poco engrasado. Vierte la Bica y dale unos golpes para que la masa ocupe bien todo el molde. Espolvorea la superficie con abundante azúcar blanquilla y hornea durante50 minutos a 160ºC. Vigila los últimos 10 minutos para que no se te pase.
6.- Deja reposar 10 minutos en el molde, dentro del horno y con la puerta entreabierta; después deja enfriar fuera.

Bica

Pero aún quedaba primavera. La más ardiente, la más brillante, la que solo podía ofrecer una Sevilla luminosa, florida y adornada con farolillos que, en su armonía multicolor, esconden todas nuestras contradicciones y recuerdos: aquel primer baile, las noches de verano en mi pueblo, el horizonte nevado de La Rioja, la Bica recién horneada y los brillos de una feria tardía que me recuerdan que hay vida. Y esperanza.

Plaza de España de Sevilla

Sevillana con Anabel

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